sábado, 26 de noviembre de 2011

La llave de las Emociones

“Nadie tiene el permiso de hacerme sentir mal sin mi permiso”.
Esta frase de la sabiduría popular envuelve una grandísima verdad, veo diariamente personas que se molestan unas con las otras por las cosas que se dicen o hacen; por una mirada, por una actitud hiriente o por palabras ofensivas, etcétera. Más allá de la cotidianidad que estas actitudes conllevan, siempre encontramos personas que en alguna medida valoran demasiado lo que los demás les hacen o dicen. A veces me ocurre. Cierta mañana una persona en mi entorno laboral se burlaba de una forma inocente de mi desayuno. Sin darme cuenta reaccioné a la defensiva y le di alguna explicación sobre ello. Después de unos minutos llegué a la conclusión que le estaba dando más valor del que realmente se merecía, de hecho ni siquiera se merecía una explicación de mi parte. Muchas personas pasamos por ese ciclo todos los días. Gran parte de nuestra energía vital diaria acaba en reaccionar ante lo que los demás nos emiten como pensamientos o acciones mal intencionadas.
Está en nosotros reaccionar de igual forma: infantilmente o con madurez, tú tienes la llave de tus emociones, eres el que decide cómo quieres sentirte. Puedes elegir terminar enfadado por una que no sabe conducirse como es debido, o al contrario concluyes riéndote de lo infantil que somos los seres humanos aún cuando ya somos adultos y se supone que deberíamos poder comportarnos de una forma razonable.
Nadie puede hacerte sentir mal ni mucho menos ofenderte, el que se ofende de lo que otros te dicen o hacen eres tú, si al contrario pones la perspectiva correcta y entiendes que no siempre los demás actuarán de forma razonable o con educación, hasta entonces empezarás a entender la verdad más profunda del dicho popular con que inicié este artículo, nadie tiene tu permiso para hacerte pasar un mal momento, nadie puede entrar en tu corazón y decirte “te obligo a que te sientas mal”, simplemente reaccionamos como me pasó a mí esa mañana.
Pero, después de unos minutos pensé en esa frase tan sabia, nadie puede obligarte a sentir algo que simplemente no es beneficioso para tu espíritu; vivir en paz no es fácil en un mundo lleno de personas violentas o malintencionadas, pero tampoco te pueden obligar a ser como otros quieren que seas.
Si decides ser un alma que se mueve en paz de acuerdo a una verdad de tranquilidad interior no habrá persona alguna que pueda sacarte de ese estado de pensamiento. Muchas personas han caminado en este mundo; han pensado, actuado de esa forma y logrado salir adelante ante situaciones duras y difíciles. Así que no decaigas.
Te invito a que lo intentes, piensas cuando alguien te ataque o te muestre animosidad o adversidad que esta persona está emitiendo energía negativa, pero que está en tus manos recibirla o simplemente dejarla correr, nadie puede obligarte a sentirte mal, eres tú al final el que decidirá cómo sentirte; la llave de tus emociones siempre ha estado y estará en ti, así que úsala con discreción y sabiduría.

martes, 22 de noviembre de 2011

Espejos

Todos somos extensiones del campo universal de energía, distintos puntos de vista de una única entidad. Esto implica ver todas las cosas del mundo, a todas las personas del mundo, y darnos cuenta de que estamos mirando otra versión de nosotros mismos. Tú y yo somos lo mismo. Todo es lo mismo. Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas. A esto se llama espejo de las relaciones. A través del espejo de una relación, descubro mi yo no circunscrito. Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de mi vida. Todo lo que veo a mi alrededor es una expresión de mí mismo.
Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la conciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.
Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones. Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales. Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de intemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía pero también desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes maravillado. Ésa es una experiencia espiritual.
A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. ¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características. Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.
Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para evolución de nuestra conciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de conciencia.
La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate qué te atrajo. ¿Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti. Si prestas atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti más plenamente.
Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo. Al adoptar más plenamente tu verdadero yo, debes comprender y aceptar tus características menos atractivas. La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos. No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes ser generoso si no tienes a un tacaño; no puedes ser virtuoso si no tienes la capacidad para actuar con maldad.
Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas características oscuras en quienes nos rodean. ¿Has conocido personas que atraigan sistemáticamente a su vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquéllas no comprenden por qué les sucede esto una y otra vez, año tras año. No es que atraigan esa oscuridad; es que no están dispuestas a aprobarlas en sus propias vidas. Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad para aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de descubrir una nueva faceta de ti. Es otro paso a favor del desarrollo de tu ser espiritual. Las personas más esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y oscuridad. Cuando estás con alguien que reconoce y aprueba sus rasgos negativos, nunca te sientes juzgado. Esto sólo ocurre cuando las personas ven el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, como características externas.
Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos multidimensionales, omnidimensionales. Todo lo que existe en algún lugar del mundo también existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser, reconocemos nuestra conexión con la conciencia universal y expandimos nuestra conciencia personal.
Las características que distinguimos más claramente en los demás están presentes en nosotros. Cuando seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos empezar a ver nuestro ser completo. Para esto es necesario estar en paz con nuestra ambigüedad, aceptar todos los aspectos de nosotros. Necesitamos reconocer, en un nivel profundo, que tener características negativas no significa que seamos imperfectos. Nadie tiene exclusivamente características positivas. La presencia de características negativas sólo significa que estamos completos; gracias a esa totalidad, podemos acceder más fácilmente a nuestro ser universal, no circunscrito.
Una vez que puedas verte en los demás, será mucho más fácil establecer contacto con ellos y, a través de esa conexión, descubrir la conciencia de la unidad. Éste es el poder del espejo de las relaciones.

Más de Deepak Chopra en: http://deepakchopra.com y en http://www.chopra.com

domingo, 13 de noviembre de 2011

Una Oportunidad Disfrazada

En vez de culpar a otros, debemos reconocer que las dificultades por las que pasamos son el reflejo de nuestra problemática interior. Sabiendo esto, seremos capaces de manejar los problemas desde su raíz, concentrándonos en la causa más que en el efecto.
- Lawrence Williams, Guía Práctica
Repetir una afirmación es dirigir la mente a ese estado de consciencia donde se acepta lo que se desea creer.
- Ernest Holmes, La Ciencia de la Mente
¿Hay alguna persona en tu vida que crees que no puedes soportar un minuto más? ¿Los problemas de tu vida parecen enloquecerte últimamente? ¡Alégrate! Estás a punto de subir un peldaño más en tu crecimiento espiritual!
Esa persona, o ese problema tan difícil no es otra cosa que un escalón que debemos superar. Cuando algo nos molesta tanto, es una señal de que aún creemos que somos mejores que los demás o que hemos olvidado que "la forma de ver el problema, es el problema." Cuando esto me pasa, trato de descubrir en qué forma he contribuido a ello, y de encontrar "el regalo" en la situación. Me asiste recordar el viejo adagio "no hay mal que por bien no venga".
Es buena idea comenzar aceptando el hecho de que estamos irritados. Algunas veces tenemos estas absurdas ideas de que no es espiritual irritarse o enojarse. Todo lo contrario, si permanecemos conscientes y aprovechamos esta oportunidad para conocernos mejor, estos sentimientos funcionarán como catalizadores que nos permitirán transformarnos y crecer. Casi siempre, al tratar con esa persona que nos irrita, o al enfrentar ese problema que nos enloquece, hay un aspecto de nuestra personalidad que no queremos reconocer.
Es bueno tomar esa oportunidad para conocernos mejor, y para analizar aquellos valores nuestros que se sienten amenazados por lo que nos está molestando. Si llegamos a entendernos mejor podremos aceptarnos y aceptar a otros más fácilmente. Recordemos que aceptar a alguien, o algo que nos molesta no significa que estemos de acuerdo con la persona o la acción, sino que ver la divinidad en la persona detrás de su máscara humana. En cuanto a los problemas de la vida, veámoslos simplemente como oportunidades disfrazadas, e invoquemos la Sabiduría Divina para que nos indique el camino a seguir.

Cambiar el Patrón Mental

Siempre que quieras cambiar un patrón de la mente que se ha convertido en un hábito duradero, la respiración es lo mejor. Todos los hábitos mentales están asociados con el patrón de respiración. Cambia el patrón de respiración y la mente cambiará inmediatamente, instantáneamente. ¡Inténtalo!
Siempre que observes que esté surgiendo en ti un juicio y que estés cayendo en un viejo hábito, exhala inmediatamente, como si estuvieras tirando el juicio con la exhalación. Exhala profundamente, jalando el estómago y, conforme sacas el aire, siente o visualiza cómo todo el juicio está siendo expelido.
Después inhala profundamente dos o tres veces. Simplemente ve qué pasa. Sentirás una frescura completa; el viejo hábito no habrá logrado tomar posesión. Comienza con la exhalación, no con la inhalación. Cuando quieras absorber algo, empieza con la inhalación; cuando quieras deshacerte de algo, comienza con la exhalación. Sólo mira la manera inmediata en que es afectada la mente. Inmediatamente verás que ésta se ha movido a otro lugar; ha llegado una nueva brisa. No te encuentras en la vieja rutina así que no repetirás el viejo hábito.
Esto sucede con todos los hábitos. Por ejemplo, si fumas y sientes la necesidad de fumar pero no quieres, inmediatamente exhala profundamente y expele la necesidad. Respira profundamente y verás que la necesidad ha desaparecido de manera inmediata. Esta puede convertirse en una herramienta sumamente importante para el cambio interno.