El Hilo Rojo es una leyenda anónima de origen chino, que dice que dos personas que están destinadas a tener un lazo afectivo, estan conectadas por un hilo rojo. El hilo existe independiente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas.
La leyenda:
Wei Gu vivía en Dulin. Sus padres murieron cuando él era pequeño, por lo tanto quería casarse a una edad temprana. Sin embargo, todas sus propuestas de matrimonio fueron rechazadas. Durante el reinado de Tang Taizong (años 626 a 649), en una visita turística a Qinghe, se hospedó en un hotel de la región sur de la ciudad de Song. Un viajero le comentó acerca de una joven doncella, la hija de Pan Fang, un funcionario del gobierno de Qinghe, y lo invitó a encontrarse con la familia de Pan frente al Templo Longxing a la mañana siguiente.
Muy temprano en la mañana, Wei Gu no contuvo su impaciencia y se precipitó al templo. La luna todavía estaba en el cielo cuando llegó. Había un anciano sentado en los escalones del templo, recostado sobre un bolso, leyendo un libro bajo la luz de la luna. Wei Gu echó un vistazo al libro, pero no podía leer sus palabras, entonces con curiosidad preguntó al anciano, “¿qué tipo de libro está leyendo? Desde pequeño he estudiado muchas diferentes lenguas, hasta sánscrito indio. Pero debo confesar que nunca me he encontrado con la lengua escrita en este libro, ¿qué puede decirme sobre él?” El anciano sonrió y dijo, “este no es un libro escrito por seres humanos, proviene de 'el mundo invisible', ¿cómo podría usted leerlo?” Entonces Wei Gu preguntó, “¿qué hace aquí alguien de 'el mundo invisible'?” El anciano contestó, “usted llegó demasiado temprano, no es que yo no debiera estar aquí. Todos los administradores del Mundo Yin (mundo subterráneo) administran todo en el mundo Yang, que también es llamado el mundo humano, ¿por qué no deberíamos venir aquí?”
“Dígame, ¿usted de qué es responsable?” preguntó Wei, “de los matrimonios de la gente” aseguró el anciano; Wei Gu se exaltó y dijo, “mis padres murieron cuando yo era pequeño, entonces me gustaría casarme a una edad temprana porque no quisiera que mi descendencia se extinga. Sin embargo, todas las propuestas de matrimonio que hice durante los últimos diez años fueron rechazadas. Alguien me comentó sobre la hija del oficial Pan Fang, ¿piensa que ella se casará conmigo?” El anciano respondió, “no, ella no será su esposa. La mujer con la que usted se casará tiene ahora sólo tres años y se casará con usted cuando tenga 17. En este bolso llevo un hilo rojo que uso para unir los pies de las parejas. Una vez que están destinados a casarse, ato sus pies con este hilo rojo. No importa si son enemigos, ricos, pobres o están separados por una larga distancia, mientras el hilo rojo esté atado, ellos se casarán. Cuando los pies de ella estén atados al suyo, será inútil para usted buscar otra”.
Wei Gu necesitaba saber más, “¿Quién es mi esposa? ¿Dónde vive ella?” El anciano contestó, “su futura esposa vive con una familia que vende verduras, al norte del hotel”. “¿Puedo verla?” preguntó Wei Gu. El anciano dijo, “ella siempre está con la anciana que vende verduras, venga conmigo y se la mostraré”.
Las personas con la que Wei Gu estaba supuesto a encontrarse en el templo no aparecieron esa mañana. El anciano cerró el libro, recogió el bolso y guió a Wei Gu al mercado. Al llegar allí, vieron a una anciana con un ojo ciego que sostenía a una niña de tres años. Ambas lucían muy sucias y feas. El anciano señaló a la niña y dijo, “Esa es tu esposa”. Wei Gu, en cólera, preguntó, “¿Puedo matarla?” el anciano respondió, “Esta niña está destinada a ser rica y a vivir una vida honorable y, además, encontrará la felicidad con usted. Por lo tanto, ¿cómo podría ser asesinada?” Al instante el anciano desapareció.
Una vez que Wei Gu volvió a su casa, afiló un cuchillo, se lo dio a su criado y le dijo, “Siempre has manejado bien mis asuntos. Si puedes matar a esta niña para mí, te recompensaré con 10.000 monedas”. El criado estuvo de acuerdo y, escondiendo el cuchillo en su manga, se dirigió al mercado, apresuradamente apuñaló a la muchacha y se alejó rápidamente. Fue capaz de escapar de la escena porque aquel día había una gran muchedumbre en el mercado.
Cuando el criado volvió, Wei Gu preguntó, “¿La apuñaló?” El criado contestó, “Traté de apuñalar su corazón, pero fallé, entonces la apuñalé entre las cejas”.
Wei Gu siguió proponiendo matrimonio a distintas mujeres sin ningún éxito. Otros 14 años habían pasado cuando le ofrecieron trabajar para Wang Tai, un funcionario de defensa en Xiangzhou. Tiempo después Wang Tai le entregó la mano de su hija en matrimonio porque encontró que Wei Gu estaba altamente calificado. La esposa de Wei Gu tenía entre 16 y 17 años y era muy hermosa. Wei Gu estaba muy contento; sin embargo, observó que su esposa siempre ponía una pequeña flor artificial entre sus cejas y nunca se la quitaba, incluso cuando se bañaba.
Al final del año, preguntó a su esposa por qué siempre llevaba puesta una flor artificial entre sus cejas. Ella le dijo, “en realidad soy la sobrina de Wang Tai, no su hija. Mi padre era el líder de un condado y murió en funciones, mi madre y hermano murieron más tarde; yo era un bebé en ese entonces. La única propiedad que mis padres dejaron era una casa al sur de la ciudad de Song. Viví allí con mi niñera Chen, ella sintió lastima por mí y siempre me cuidó. Sobrevivíamos vendiendo verduras. Cuando tenía tres años, estábamos con Chen en el mercado cuando repentinamente un loco me apuñaló entre las cejas dejándome una cicatriz que cubro con esta flor artificial. Aproximadamente 7 u 8 años más tarde, mi tío vino a Lulong para asumir un cargo. Me adoptó como su hija y me mudé con él, luego me casé con usted”.
Wei Gu asombrado indagó, “¿La niñera Chen tenía un ojo ciego?” Su esposa contestó, “Sí, ¿cómo lo sabe?” Wei Gu confesó, “En realidad, yo envié a aquel hombre loco. Esto es tan extraño”. Entonces relató a su esposa la historia entera.
El destino no puede ser cambiado por el hombre. Entendiendo esto, la pareja de ahí en adelante se hizo más respetuosa el uno del otro. El alcalde de la ciudad de Song oyó sobre este matrimonio predestinado y por lo tanto llamó a aquel hotel “Hotel del Compromiso”.
lunes, 23 de mayo de 2011
domingo, 22 de mayo de 2011
Las 7 leyes espirituales de exito
1. LA LEY DE LA POTENCIALIDAD PURA
La fuente de toda creación es la conciencia pura (...) la potencialidad pura que aspira a expresarse de lo no manifiesto en lo manifiesto. Y cuando nos damos cuenta de que nuestro Yo verdadero es de potencialidad pura, nos alineamos con el poder que lo manifiesta todo en el universo.
(En el principio no había ni existencia ni no existencia; Todo este mundo era energía no manifiesta... El Uno alentaba sin aliento, por Su propio poder; No había nada más...) Himno de la Creación del Rig Veda.
2. LEY DE LA ENTREGA
El universo opera por intercambio dinámico (...) dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de energía en el universo. Y con nuestra disposición para dar aquello que buscamos, hacemos que la abundancia del universo siga circulando en nuestras vidas.
(Esta frágil vasija la vacías una y otra vez y la vuelves a llenar constantemente de vida nueva. Esta pequeña flauta de caña la has llevado por valles y montañas y has soplado en ella melodías eternamente nuevas (...) Recojo tus dones infinitos con mis manos, tan pequeñas. Pasan los siglos y tu sigues vertiendo, y todavía hay sitio para más. -Rabindranath Tagore, Gitanjali)
3. LA LEY DEL KARMA O DE LA CAUSALIDAD
Toda acción engendra una fuerza de energía que vuelve a nosotros en igual cantidad (...) Lo que sembramos es lo que cosechamos. Y cuando optamos por realizar actos que lleven la felicidad y el éxito a los demás, el fruto de nuestro Karma es la felicidad y el éxito.
(El karma es la afirmación eterna de la libertad humana (...) Nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras obras son los hilos de la red con que nos envolvemos a nosotros mismos. -Swami Vivekananda)
4. LA LEY DEL MINIMO ESFUERZO
La inteligencia del universo funciona con una facilidad libre de esfuerzos (...) con despreocupación, con armonía y con amor. Y cuando domeñamos las fuerzas de la armonía, de la alegría y del amor, creamos el éxito y la buena fortuna con una facilidad libre de esfuerzos.
(El ser completo conoce sin ir, ve sin mirar y consigue sin hacer. -Lao Tse)
5. LA LEY DE LA INTENCION Y DEL DESEO
Es inherente a cada intención y a cada deseo el mecanismo para su realización (...) la intención y el deseo, en el campo de la potencialidad pura, tienen un poder organizador infinito. Y cuando introducimos una intención en el terreno fértil de la potencialidad pura, ponemos a trabajar para nosotros este poder organizador infinito.
(En el principio existía el deseo, que fue la primera semilla de la mente; los sabios han meditado en sus corazones y han descubierto por su sabiduría la conexión de lo existente con lo no existente.- Himno de la Creación del Rig Veda).
6. LA LEY DEL DESAPEGO
En el desapego se encuentra la sabiduría de la incertidumbre (...) en la sabiduría de la incertidumbre se encuentra la libertad con respecto a nuestro pasado, con respecto a lo conocido, que es la cárcel del condicionamiento pasado. Y en nuestra disposición a adentrarnos en lo desconocido, el campo de todas las posibilidades, nos sometemos a la mente creativa que dirige la danza del universo.
(Como dos pájaros dorados posados en un mismo árbol, amigos íntimos, el Ego y el Yo habitan el mismo cuerpo. El primero come los frutos dulces y agrios del árbol de la vida, mientras el segundo observa con desapego.- El Upanisad Mundaka)
Somos viajeros en un viaje cósmico: polvo de estrellas que gira y baila en los remolinos del infinito. La vida es eterna. Pero las expresiones de la vida son efímeras, momentáneas, transitorias. El Buda Gautama, fundador del budismo, dijo en cierta ocasión:
"Esta existencia nuestra es tan transitoria como las nubes de otoño. Contemplar el nacimiento y la muerte de los seres es como mirar los movimientos de un danza. Una vida es como un relámpago en el cielo; corre como un torrente por la ladera empinada de una montaña."
Nos hemos detenido un momento a encontrarnos, a conocernos, a amarnos, a compartir. Éste es un momento precioso, pero es transitorio. Es un pequeño paréntesis en la eternidad. Si compartimos con interés, con ligereza de corazón y con amor, crearemos abundancia y alegría los unos para los otros. Y entonces este momento habrá merecido la pena.
7. LA LEY DEL DHARMA O DEL PROPOSITO EN LA VIDA
Todos tenemos un propósito en la vida (...) un don singular o un talento especial que podemos dar a los demás. Y cuando combinamos este talento singular con el servicio a los demás, conocemos el éxtasis y la exaltación de nuestro propio espíritu, que es la finalidad última de todos los objetivos.
(Cuando trabajas, eres como una flauta a través de cuyo corazón el susurro de las horas se convierte en música (...) Y ¿qué es trabajar con amor? Es tejer el paño con hilos que nos sacamos del corazón, como si nuestra amada fuera a ponerse ese paño...-Jalil Gibran, El Profeta)
La fuente de toda creación es la conciencia pura (...) la potencialidad pura que aspira a expresarse de lo no manifiesto en lo manifiesto. Y cuando nos damos cuenta de que nuestro Yo verdadero es de potencialidad pura, nos alineamos con el poder que lo manifiesta todo en el universo.
(En el principio no había ni existencia ni no existencia; Todo este mundo era energía no manifiesta... El Uno alentaba sin aliento, por Su propio poder; No había nada más...) Himno de la Creación del Rig Veda.
2. LEY DE LA ENTREGA
El universo opera por intercambio dinámico (...) dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de energía en el universo. Y con nuestra disposición para dar aquello que buscamos, hacemos que la abundancia del universo siga circulando en nuestras vidas.
(Esta frágil vasija la vacías una y otra vez y la vuelves a llenar constantemente de vida nueva. Esta pequeña flauta de caña la has llevado por valles y montañas y has soplado en ella melodías eternamente nuevas (...) Recojo tus dones infinitos con mis manos, tan pequeñas. Pasan los siglos y tu sigues vertiendo, y todavía hay sitio para más. -Rabindranath Tagore, Gitanjali)
3. LA LEY DEL KARMA O DE LA CAUSALIDAD
Toda acción engendra una fuerza de energía que vuelve a nosotros en igual cantidad (...) Lo que sembramos es lo que cosechamos. Y cuando optamos por realizar actos que lleven la felicidad y el éxito a los demás, el fruto de nuestro Karma es la felicidad y el éxito.
(El karma es la afirmación eterna de la libertad humana (...) Nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras obras son los hilos de la red con que nos envolvemos a nosotros mismos. -Swami Vivekananda)
4. LA LEY DEL MINIMO ESFUERZO
La inteligencia del universo funciona con una facilidad libre de esfuerzos (...) con despreocupación, con armonía y con amor. Y cuando domeñamos las fuerzas de la armonía, de la alegría y del amor, creamos el éxito y la buena fortuna con una facilidad libre de esfuerzos.
(El ser completo conoce sin ir, ve sin mirar y consigue sin hacer. -Lao Tse)
5. LA LEY DE LA INTENCION Y DEL DESEO
Es inherente a cada intención y a cada deseo el mecanismo para su realización (...) la intención y el deseo, en el campo de la potencialidad pura, tienen un poder organizador infinito. Y cuando introducimos una intención en el terreno fértil de la potencialidad pura, ponemos a trabajar para nosotros este poder organizador infinito.
(En el principio existía el deseo, que fue la primera semilla de la mente; los sabios han meditado en sus corazones y han descubierto por su sabiduría la conexión de lo existente con lo no existente.- Himno de la Creación del Rig Veda).
6. LA LEY DEL DESAPEGO
En el desapego se encuentra la sabiduría de la incertidumbre (...) en la sabiduría de la incertidumbre se encuentra la libertad con respecto a nuestro pasado, con respecto a lo conocido, que es la cárcel del condicionamiento pasado. Y en nuestra disposición a adentrarnos en lo desconocido, el campo de todas las posibilidades, nos sometemos a la mente creativa que dirige la danza del universo.
(Como dos pájaros dorados posados en un mismo árbol, amigos íntimos, el Ego y el Yo habitan el mismo cuerpo. El primero come los frutos dulces y agrios del árbol de la vida, mientras el segundo observa con desapego.- El Upanisad Mundaka)
Somos viajeros en un viaje cósmico: polvo de estrellas que gira y baila en los remolinos del infinito. La vida es eterna. Pero las expresiones de la vida son efímeras, momentáneas, transitorias. El Buda Gautama, fundador del budismo, dijo en cierta ocasión:
"Esta existencia nuestra es tan transitoria como las nubes de otoño. Contemplar el nacimiento y la muerte de los seres es como mirar los movimientos de un danza. Una vida es como un relámpago en el cielo; corre como un torrente por la ladera empinada de una montaña."
Nos hemos detenido un momento a encontrarnos, a conocernos, a amarnos, a compartir. Éste es un momento precioso, pero es transitorio. Es un pequeño paréntesis en la eternidad. Si compartimos con interés, con ligereza de corazón y con amor, crearemos abundancia y alegría los unos para los otros. Y entonces este momento habrá merecido la pena.
7. LA LEY DEL DHARMA O DEL PROPOSITO EN LA VIDA
Todos tenemos un propósito en la vida (...) un don singular o un talento especial que podemos dar a los demás. Y cuando combinamos este talento singular con el servicio a los demás, conocemos el éxtasis y la exaltación de nuestro propio espíritu, que es la finalidad última de todos los objetivos.
(Cuando trabajas, eres como una flauta a través de cuyo corazón el susurro de las horas se convierte en música (...) Y ¿qué es trabajar con amor? Es tejer el paño con hilos que nos sacamos del corazón, como si nuestra amada fuera a ponerse ese paño...-Jalil Gibran, El Profeta)
martes, 17 de mayo de 2011
Nuestras Relaciones
El desarrollo de la conciencia es un viaje que nos lleva desde lo conocido hacia lo desconocido. En esa travesía el itinerario es fijo, pero cada cual es libre para acelerar o retrasar su avance. A lo largo de la vía hay paradas, donde algunos seres salen de nuestra vida; y otros entran para sustentar la trama de nuevas experiencias. Cada una de las relaciones que entablamos tiene un propósito, que es el de acercarnos cada vez más al “conócete a ti mismo”, o final del recorrido. • Atraemos seres que puedan servirnos de espejo, para que, observando un defecto determinado en el otro, lo cambiemos dentro de nosotros mismos.
• Atraemos aquello que juzgamos como inadmisible. Así nos vemos obligados a comprender, aceptar y respetar la libertad de ser y de obrar de nuestros semejantes.
• Atraemos situaciones y seres que puedan brindarnos la vivencia de nuestros temores más intensos. Solo en esta forma podemos aprender a superar el miedo.
• Atraemos a quienes puedan mostrarnos los valores que perdimos, para que podamos integrarlos en nosotros nuevamente.
En términos espirituales llamamos “pruebas” a situaciones específicas, provocadas por dificultades con los demás y con nosotros mismos. Quitar esas “piedras del camino” es una tarea que se prolonga según sea nuestra actitud. Sin embargo, para todos el aprendizaje tiene una secuencia que es irrevocable. Nuestros desequilibrios interiores causan conflictos exteriores, que primero debemos resolver a nivel físico, luego estabilizar en el mundo de las emociones y más tarde superar como obstáculos del plano mental.
Al principio el individuo se ve confrontado con sus apetitos desbocados. Estará en problemas por abusos en la comida, la bebida, la sexualidad, y la ambición desmedida por obtener dinero y poder. Hasta que no adquiera un control, que equilibre esas inclinaciones, tendrá que repetir una y otra vez las mismas dificultades. Estas desaparecerán cuando amplíe sus aspiraciones más allá de los placeres físicos.
Seguidamente son los complejos y las perturbaciones emocionales las que colorean la realidad. Hay que aprender entonces a disolver impedimentos como el miedo y el odio, que son la base de muchos males, y domar, además, su séquito de acompañantes. Algunos de ellos son: inseguridad, inconstancia, mezquindad, falta de sinceridad o de integridad, rigidez, fanatismo, timidez, y tantas otras distorsiones semejantes.
En el siguiente peldaño domina la mente. Las pruebas en esta etapa están dirigidas a disolver el orgullo, la arrogancia y la crueldad de algunos seres, cuando la fama, la fortuna, o el desempeño intelectual los apoyan para sentirse superiores. Los conflictos se generan cuando el individuo tiene como hábito el rechazo y la crítica mordaz hacia quienes considera incapaces, o inferiores. La intolerancia lo va dejando solo, privándolo de las relaciones necesarias para que su calidad de vida sea satisfactoria. Pero, en la medida en que se diluye esta forma de tiranía creada por la mente, el ser se integra y desarrolla su intuición, que le abre la percepción de realidades más sutiles.
Amigo, ¡examina hoy minuciosamente cada una de tus relaciones! Ellas son el escenario donde estás haciendo tus prácticas para adquirir sabiduría. Tu recorrido es largo, porque se trata de llegar a dominar las reacciones instintivas, y despertar un propósito consciente en todas tus expresiones. Cuando surjan los problemas no generes resistencia, están ahí para que aprendas una lección sobre ti mismo. Porque quienes hacen parte de tu destino, son trozos de tu ser que debes reconocer, para cancelar el dolor y las heridas que te agobian. Todos los seres somos una sola presencia fragmentada, con el amor como único pegamento capaz de ensamblar esos pedazos, y ponerlos a vibrar al ritmo de un solo corazón.
lunes, 9 de mayo de 2011
Las 7 herramientas de Amor
ACEPTAR: acepto que el propósito del Padre es perfecto y que todo lo que ocurre es neutro y necesario. RENUNCIO a intentar cambiar a los demás y, en su lugar, trabajaré sobre mí mismo. RENUNCIO a luchar y a tratar de modificar el orden perfecto del Universo y sus procesos necesarios, y, sobre todo, a tratar de interferir con las experiencias de vida de las demás personas.
ASUMIR: asumiré el resultado de mis decisiones y de mi experiencia de vida. ASUMIRÉ que mis pensamientos, sentimientos y emociones los genero yo mismo y no lo que sucede a mi alrededor, ni mucho menos lo que piensen, digan, hagan o dejen de hacer los demás. RENUNCIO a culpar a nada ni a nadie por lo que me suceda o deje de sucederme. El culpable no existe.
ACTUAR: actuaré con total eficacia y serenidad ante cualquier circunstancia que se presente, dando sólo lo mejor de mí en las labores que me corresponda realizar. RENUNCIO a agredir de pensamiento, palabra y obra. No agrediré a nada ni a nadie. Tendré absolutas firmeza y lealtad con los acuerdos y compromisos que libremente establezca. El hacer es la clave del tener.
AGRADECER: agradezco TODO lo que tengo y todas las situaciones difíciles y dolorosas, porque ellas son oportunidades que nos da la vida para aprender y hacer nuestro desarrollo espiritual. RENUNCIO a sufrir ante las dificultades, comprendiendo que tienen un profundo propósito de amor para poder reconocer la ley y liberarme de las limitaciones, las dependencias y el sufrimiento.
VALORAR: valoro y disfruto intensamente todo lo que tengo y todo lo que hago. Reconozco que siempre tengo conmigo todo lo necesario, y valorándolo, desarrollaré la capacidad para disfrutar nuevas cosas y relaciones. RENUNCIO a quejarme de lo que tengo. La queja nos hace pobres. La prosperidad es el resultado de la valoración. El que no valora lo que tiene está en camino de perder lo que necesita.
RESPETAR: Respeto a todas las personas en sus ideas, costumbres, creencias, comportamientos, y en su derecho a tomar sus propias decisiones. RENUNCIO a criticar, descalificar, juzgar, condenar y castigar a toda persona por cualquier motivo, porque comprendo que cada quien hace lo mejor que puede con lo mejor que sabe, y no soy yo quién para juzgarlo. Daré información de sabiduría sólo a quien la pida expresamente o a quien acepte mi ofrecimiento sutil por respetuoso.
ADAPTARSE: me adapto sin reservas al lugar donde me corresponde cumplir funciones para lograr en él una vida llena de satisfacciones. RENUNCIO a huir de lugar y de las situaciones que me corresponde vivir. Creer que la felicidad está en otra parte diferente a nuestro interior, es una falsa ilusión.
ASUMIR: asumiré el resultado de mis decisiones y de mi experiencia de vida. ASUMIRÉ que mis pensamientos, sentimientos y emociones los genero yo mismo y no lo que sucede a mi alrededor, ni mucho menos lo que piensen, digan, hagan o dejen de hacer los demás. RENUNCIO a culpar a nada ni a nadie por lo que me suceda o deje de sucederme. El culpable no existe.
ACTUAR: actuaré con total eficacia y serenidad ante cualquier circunstancia que se presente, dando sólo lo mejor de mí en las labores que me corresponda realizar. RENUNCIO a agredir de pensamiento, palabra y obra. No agrediré a nada ni a nadie. Tendré absolutas firmeza y lealtad con los acuerdos y compromisos que libremente establezca. El hacer es la clave del tener.
AGRADECER: agradezco TODO lo que tengo y todas las situaciones difíciles y dolorosas, porque ellas son oportunidades que nos da la vida para aprender y hacer nuestro desarrollo espiritual. RENUNCIO a sufrir ante las dificultades, comprendiendo que tienen un profundo propósito de amor para poder reconocer la ley y liberarme de las limitaciones, las dependencias y el sufrimiento.
VALORAR: valoro y disfruto intensamente todo lo que tengo y todo lo que hago. Reconozco que siempre tengo conmigo todo lo necesario, y valorándolo, desarrollaré la capacidad para disfrutar nuevas cosas y relaciones. RENUNCIO a quejarme de lo que tengo. La queja nos hace pobres. La prosperidad es el resultado de la valoración. El que no valora lo que tiene está en camino de perder lo que necesita.
RESPETAR: Respeto a todas las personas en sus ideas, costumbres, creencias, comportamientos, y en su derecho a tomar sus propias decisiones. RENUNCIO a criticar, descalificar, juzgar, condenar y castigar a toda persona por cualquier motivo, porque comprendo que cada quien hace lo mejor que puede con lo mejor que sabe, y no soy yo quién para juzgarlo. Daré información de sabiduría sólo a quien la pida expresamente o a quien acepte mi ofrecimiento sutil por respetuoso.
ADAPTARSE: me adapto sin reservas al lugar donde me corresponde cumplir funciones para lograr en él una vida llena de satisfacciones. RENUNCIO a huir de lugar y de las situaciones que me corresponde vivir. Creer que la felicidad está en otra parte diferente a nuestro interior, es una falsa ilusión.
jueves, 5 de mayo de 2011
Ley de Atracción
La ley de la atracción dice que todo aquello que creas interiormente, eso mismo lograrás.
La ley de la atracción dice que tu vida actual es el resultado de tus pensamientos pasados.
La ley de la atracción dice que tu vida futura será la consecuencia de aquello que crees y piensas hoy en día.
Lo que piensas hoy en dia es el resultado de todo aquello que te fueron diciendo a lo largo de tu vida, tus padres, tus parientes, tus vecinos, tus amigos, tus enemigos, tus compañeros de trabajo, tus jefes y tu mismo.
La mayoría de tus pensamientos no son tuyos, son heredados de otros, al igual que tus conductas.
Llegarás solamente hasta donde creas que puedes llegar, y si de casualidad llegas mas lejos, te autoboicotearas hasta quedar en la situación que crees que mereces.
La inversa también es cierto, si crees que mereces llegar lejos y de momento estás rezagado, de algún modo te acomodarás hasta llegar a las situaciones de privilegio que crees merecer.
Aunque no lo creas, Dios existe y funciona con mente matemática perfecta.
Dios no se mueve por tu necesidad, Dios se mueve por tu fe, por aquello que interiormente crees.
Las leyes espirituales funcionan siempre, aunque no creas en ellas y aunque no entiendas como las mismas funcionan.
Lo similar y lo complementario se atrae, los iguales y los complementarios se atraen, dime con quien andas y te diré quien eres y eso siempre funciona a nivel espiritual.
La gente del mismo nivel espiritual se junta, los chismosos se juntan con chismosos, los borrachos con borrachos, los fracasados se juntan con fracasados, los exitosos con exitosos y los espirituales con espirituales.
Hay tantas radios como receptores, cada uno elige la frecuencia en la que quiere funcionar.
El bíblico Lot dijo que aquello que mas temía le vino, eso es la ley de atracción.
Cree que lo mereces y todo aquello que creas merecer lo tendrás.
No se trata de repetición, sino de creencia interior.
Tienes que creer sin lugar a dudas, se trata de fe enfocada en lo bueno que quieres obtener.
Si quieres creerlo, créelo por fe, felices los que creen sin ver, pero si es no por fe al menos créelo por ciencia, la física cuántica demostró fehacientemente que la mirada de un observador modifica el comportamiento de los partículas atómicas.
La gente presupone cosas acerca tuyo, en cuanto a lo que puedes lograr y a lo que no puedes lograr, tu debes ser libre de esos supuestos acerca de ti mismo.
Cristo, que sabía bastante de la ley de atracción, dijo que cuando orásemos lo hiciéramos creyendo que aquello que estábamos pidiendo ya lo teníamos concedido y eso que pedíamos nos iba a venir.
No te permitas pensamientos negativos, no dejes que el entorno te maneje tu estado de ánimo y tus pensamientos, tu eres libre, no te sumes a las masas alborotadas y menos aún a los agoreros, se libre y maneja tu individualidad enfocado a lo positivo para tu vida.
Si crees que esto funciona, te funcionará, pero si crees que no, no funcionará.
Si crees que puedes como si crees que no puedes, en ambos casos estarás en lo cierto (Henry Ford).
La vida que hoy vives, quieras o no, tu la has diseñado, interiormente, con tus pensamientos y creencias pasadas. Hoy mismo, justo ahora, al momento de leer esto, estas formando tu futuro.
Tus pensamientos determinan acciones, tus acciones determinan rutinas y tus rutinas determinan tu destino, trata que tus pensamientos sean positivos para ser feliz en tu futuro.
Amigo, sea cual sea tu situación actual, apunta siempre a la luna, porque aunque falles el tiro, al menos de seguro le pegaras a una estrella.
En este blog esta el link para ver la pelicula El Secreto on line.
La ley de la atracción dice que tu vida actual es el resultado de tus pensamientos pasados.
La ley de la atracción dice que tu vida futura será la consecuencia de aquello que crees y piensas hoy en día.
Lo que piensas hoy en dia es el resultado de todo aquello que te fueron diciendo a lo largo de tu vida, tus padres, tus parientes, tus vecinos, tus amigos, tus enemigos, tus compañeros de trabajo, tus jefes y tu mismo.
La mayoría de tus pensamientos no son tuyos, son heredados de otros, al igual que tus conductas.
Llegarás solamente hasta donde creas que puedes llegar, y si de casualidad llegas mas lejos, te autoboicotearas hasta quedar en la situación que crees que mereces.
La inversa también es cierto, si crees que mereces llegar lejos y de momento estás rezagado, de algún modo te acomodarás hasta llegar a las situaciones de privilegio que crees merecer.
Aunque no lo creas, Dios existe y funciona con mente matemática perfecta.
Dios no se mueve por tu necesidad, Dios se mueve por tu fe, por aquello que interiormente crees.
Las leyes espirituales funcionan siempre, aunque no creas en ellas y aunque no entiendas como las mismas funcionan.
Lo similar y lo complementario se atrae, los iguales y los complementarios se atraen, dime con quien andas y te diré quien eres y eso siempre funciona a nivel espiritual.
La gente del mismo nivel espiritual se junta, los chismosos se juntan con chismosos, los borrachos con borrachos, los fracasados se juntan con fracasados, los exitosos con exitosos y los espirituales con espirituales.
Hay tantas radios como receptores, cada uno elige la frecuencia en la que quiere funcionar.
El bíblico Lot dijo que aquello que mas temía le vino, eso es la ley de atracción.
Cree que lo mereces y todo aquello que creas merecer lo tendrás.
No se trata de repetición, sino de creencia interior.
Tienes que creer sin lugar a dudas, se trata de fe enfocada en lo bueno que quieres obtener.
Si quieres creerlo, créelo por fe, felices los que creen sin ver, pero si es no por fe al menos créelo por ciencia, la física cuántica demostró fehacientemente que la mirada de un observador modifica el comportamiento de los partículas atómicas.
La gente presupone cosas acerca tuyo, en cuanto a lo que puedes lograr y a lo que no puedes lograr, tu debes ser libre de esos supuestos acerca de ti mismo.
Cristo, que sabía bastante de la ley de atracción, dijo que cuando orásemos lo hiciéramos creyendo que aquello que estábamos pidiendo ya lo teníamos concedido y eso que pedíamos nos iba a venir.
No te permitas pensamientos negativos, no dejes que el entorno te maneje tu estado de ánimo y tus pensamientos, tu eres libre, no te sumes a las masas alborotadas y menos aún a los agoreros, se libre y maneja tu individualidad enfocado a lo positivo para tu vida.
Si crees que esto funciona, te funcionará, pero si crees que no, no funcionará.
Si crees que puedes como si crees que no puedes, en ambos casos estarás en lo cierto (Henry Ford).
La vida que hoy vives, quieras o no, tu la has diseñado, interiormente, con tus pensamientos y creencias pasadas. Hoy mismo, justo ahora, al momento de leer esto, estas formando tu futuro.
Tus pensamientos determinan acciones, tus acciones determinan rutinas y tus rutinas determinan tu destino, trata que tus pensamientos sean positivos para ser feliz en tu futuro.
Amigo, sea cual sea tu situación actual, apunta siempre a la luna, porque aunque falles el tiro, al menos de seguro le pegaras a una estrella.
En este blog esta el link para ver la pelicula El Secreto on line.
Etapas de crecimiento
Si comparamos, las distintas edades que vive un individuo, con las etapas evolutivas del ser, veremos que la infancia equivale a la conciencia centrada en las energías de la tríada inferior, supervivencia, sexo y poder. La adolescencia es comparable al nivel de conciencia del sello del corazón, que corresponde a quienes quieren cambiarlo todo, antes de tener el conocimiento de cómo funcionan las cosas. Y la madurez es la fase en que la búsqueda interna activa las energías de la tríada superior, y la ignorancia se transforma en sabiduría.
Como especie también hemos tenido el mismo desarrollo. La raza humana tuvo una niñez revoltosa y egocéntrica. Una adolescencia irresponsable, que puso a tambalear el equilibrio de la vida y de los recursos del planeta. Y ahora se nos presentan dos alternativas: o asumimos la madurez, que significa: aprender a convivir en paz y armonía como familia planetaria y nos adherimos al renacer de los valores espirituales; o nos veremos confrontados con la realidad de un planeta, tan abrumado por nuestros abusos, que con más de lo mismo será incapaz de continuar sosteniendo la vida.
Pero no todos los seres están listos para aceptar la única oportunidad que equivale a supervivencia. Quienes todavía están anclados en su infancia evolutiva, y alegremente continúan repartiendo garrote, es obvio que no están acá para alcanzar la plenitud de la conciencia. Ellos solo han venido como observadores de un proceso cósmico que más tarde, en otro tiempo y lugar, convertirán en su vivencia. Este grupo es muy probable que no esté interesado en estos escritos, y aún más, que los rechacen como modelo de una realidad alucinante y fuera de toda lógica. Hay que aclarar que su actitud está muy bien, y que es la apropiada para los seres de su edad y nivel evolutivo.
En el escalafón siguiente están quienes viven la etapa de disolver los miedos mediante la experiencia directa de aquello que más temen. Estos seres están seguramente pasando ahora por incontables vicisitudes y pueden no comprender el origen de tanto infortunio. Les ayudará saber que este momento crucial de la historia humana nos proporciona un reto sin precedentes. Se nos ha dado una opción similar a la de los alumnos de un colegio, cuyo rector les dice: “Señores, a partir del año entrante este colegio pasará a ser universidad. Aquellos alumnos que tengan un nivel inferior al de cuarto grado tendrán que buscar otro plantel a donde puedan trasladarse. Para quienes estén cursando de cuarto grado en adelante habrá cursos intensivos, que les habilitarán a completar sus estudios secundarios aceleradamente en seis meses”.
Tú, que ahora padeces dolor, violencia y maltrato, tal vez eres un privilegiado participante de esos cursos intensivos otorgados, como gracia, por el universo. Para ti tal vez se ha agudizado el garrote y experimentas cambios cada vez más acelerados dirigidos a llevarte hasta la saturación del sufrimiento. Comprende que no existen víctimas. Tú eres el creador de tu propia realidad y, mientras permanezcas en el miedo, atraerás aquello que más temes. El miedo es solo una señal de tensión, que surge cuando hay conflicto entre lo que deseas y lo que haces. Aprende entonces a aceptar que, si hay circunstancias que no puedes cambiar en tu vida, esa precisamente es la lección que el Universo te presenta como oportunidad para aprender. Tendrás mucha paz si vives con la certeza de que todo está bien. Siempre estás en el lugar adecuado, en el momento preciso y con quienes te corresponde compartir cada experiencia.
Como especie también hemos tenido el mismo desarrollo. La raza humana tuvo una niñez revoltosa y egocéntrica. Una adolescencia irresponsable, que puso a tambalear el equilibrio de la vida y de los recursos del planeta. Y ahora se nos presentan dos alternativas: o asumimos la madurez, que significa: aprender a convivir en paz y armonía como familia planetaria y nos adherimos al renacer de los valores espirituales; o nos veremos confrontados con la realidad de un planeta, tan abrumado por nuestros abusos, que con más de lo mismo será incapaz de continuar sosteniendo la vida.
Pero no todos los seres están listos para aceptar la única oportunidad que equivale a supervivencia. Quienes todavía están anclados en su infancia evolutiva, y alegremente continúan repartiendo garrote, es obvio que no están acá para alcanzar la plenitud de la conciencia. Ellos solo han venido como observadores de un proceso cósmico que más tarde, en otro tiempo y lugar, convertirán en su vivencia. Este grupo es muy probable que no esté interesado en estos escritos, y aún más, que los rechacen como modelo de una realidad alucinante y fuera de toda lógica. Hay que aclarar que su actitud está muy bien, y que es la apropiada para los seres de su edad y nivel evolutivo.
En el escalafón siguiente están quienes viven la etapa de disolver los miedos mediante la experiencia directa de aquello que más temen. Estos seres están seguramente pasando ahora por incontables vicisitudes y pueden no comprender el origen de tanto infortunio. Les ayudará saber que este momento crucial de la historia humana nos proporciona un reto sin precedentes. Se nos ha dado una opción similar a la de los alumnos de un colegio, cuyo rector les dice: “Señores, a partir del año entrante este colegio pasará a ser universidad. Aquellos alumnos que tengan un nivel inferior al de cuarto grado tendrán que buscar otro plantel a donde puedan trasladarse. Para quienes estén cursando de cuarto grado en adelante habrá cursos intensivos, que les habilitarán a completar sus estudios secundarios aceleradamente en seis meses”.
Tú, que ahora padeces dolor, violencia y maltrato, tal vez eres un privilegiado participante de esos cursos intensivos otorgados, como gracia, por el universo. Para ti tal vez se ha agudizado el garrote y experimentas cambios cada vez más acelerados dirigidos a llevarte hasta la saturación del sufrimiento. Comprende que no existen víctimas. Tú eres el creador de tu propia realidad y, mientras permanezcas en el miedo, atraerás aquello que más temes. El miedo es solo una señal de tensión, que surge cuando hay conflicto entre lo que deseas y lo que haces. Aprende entonces a aceptar que, si hay circunstancias que no puedes cambiar en tu vida, esa precisamente es la lección que el Universo te presenta como oportunidad para aprender. Tendrás mucha paz si vives con la certeza de que todo está bien. Siempre estás en el lugar adecuado, en el momento preciso y con quienes te corresponde compartir cada experiencia.
miércoles, 4 de mayo de 2011
El Amor Libera, el Miedo Subyuga
Cada una de nuestras acciones cotidianas, desde la más sencilla hasta la más compleja, desde pedir que nos levanten en la mañana o elaborar un plan de inversión económica, es el resultado de un proceso de elección. Frente a nosotros hay una red infinita de posibilidades, y a ellas podemos llegar seleccionando desde el amor o desde el miedo.
Muchas decisiones pueden parecer obvias, pero en realidad no lo son. El amor se despliega en una gama infinita de apariencias: la sonrisa de un niño, un “¿por favor me ayudas?”, la constancia para investigar un nuevo conocimiento, la paciencia para construir una relación, el abrazo del amigo, un beso de buenas noches.
El miedo a su vez, tiene una gran versatilidad. A veces se viste de complacencia y afirma: “lo que yo quiero no importa, hagámoslo como tú digas”. Se enmascara de violento para decir que el hombre es un lobo para el hombre y, en consecuencia, la vida es una guerra sin cuartel. Habla con gran obediencia y prudencia para acatar las propuestas de la autoridad. Se cree asertivo cuando escala posiciones y se instala en el poder dejando atrás a sus más leales amigos. En ocasiones, diferenciar si la acción surge del amor o del miedo, puede ser más complejo.
Son muchas las personas que en la consulta dicen: “le quiero tanto que no puedo imaginar mi vida lejos de su presencia”. Aunque parece evidente que aquí se habla de amar, la experiencia en que vive esta persona no es amor sino miedo. En principio, de acuerdo con una nuestra historia cultural, el miedo de perder la persona amada es completamente entendible. Pero qué situación más peligrosa y paradójica. El amor se convierte en un riesgo, una fuente de peligro, en una posibilidad de dolor y, sobre todo, puede quitarnos la autonomía sobre nuestra propia vida.
De esa forma peculiar, al buscar vivir el amor nos encontramos cercados por los miedos: el de la pérdida, el de sufrir, el de no ser correspondidos, el de ser subvalorados o utilizados, el de volvernos sumisos en manos del otro hasta perder la identidad. Aunque el objetivo sea el amor, es el miedo el que se convierte en el protagonista principal y organiza, domina y confunde el escenario del afecto, al desconocer lo esencial, es decir, que el amor libera. El miedo, en cambio, subyuga.
Llama la atención la frecuencia con que el amor de los padres habla desde el miedo. Por ejemplo cuando prohíbe a los hijos la exploración de sus propios caminos, en el supuesto de que los padres conocen el peligro que esas decisiones entrañan. El punto es que al decidir que los hijos no pueden enfrentar las dificultades, también se les impide el desarrollo de sus recursos. Aunque sea el cuidado el objetivo de la acción, es el miedo, con todas sus consecuencias limitantes, lo que anima la decisión.
Otras veces, por ejemplo cuando enfrentamos el final de una relación o de un proyecto de vida y nos encontramos inmersos en el dolor, es precisamente la fuerza del amor que existe en fondo de cada ser humano, lo que nos permite seguir avanzando, atravesar la crisis, volver a ver la luz, y sonreír. Aunque el dolor sea lo que aparece, en verdad lo que sostiene la vida en ese momento es el amor.
En la consulta se oye esta afirmación: “yo creí que nunca iba a volver a sentirme bien, pero poco a poco me he ido encontrado con lo que en verdad soy, siento amor frente a mí mismo y a mis circunstancias, siento que la vida vale la pena”.
Para elegir cuál de los dos caminos tomar, lo primero es tener claro cuál es el sentimiento que estamos experimentando. Podemos reconocer que el miedo es lo que nos impulsa cuando se dan, por lo menos, las siguientes condiciones: pensar que algo malo me va pasar, que mis recursos no son suficientes y que no puedo o no tengo a quién pedir ayuda. En esos escenarios, nos paralizamos o transformamos el miedo en agresión y damos una pelea para ganar o perder.
Reconocemos que el amor nos impulsa cuando pensamos que en la vida hay sucesos malos o buenos y que de todos podemos aprender, que nuestros recursos pueden ser suficientes y, si no lo son, podemos recibir ayuda. Es más: que siempre recibimos ayuda, que en verdad nunca estamos solos pero, sobre todo, que frente a los demás también somos compañía, porque formamos parte de una red humana dedicada al cuidado y a la protección. Todos tienen su propia red.
El camino que elegimos, libre y amoroso, o dominado y asustado, dará forma a nuestra vida y a nuestro futuro. Recordemos: nadie vive solo. Entonces con las decisiones que tomemos, por pequeñas que sean, también daremos forma al devenir de la sociedad en que vivimos.
Muchas decisiones pueden parecer obvias, pero en realidad no lo son. El amor se despliega en una gama infinita de apariencias: la sonrisa de un niño, un “¿por favor me ayudas?”, la constancia para investigar un nuevo conocimiento, la paciencia para construir una relación, el abrazo del amigo, un beso de buenas noches.
El miedo a su vez, tiene una gran versatilidad. A veces se viste de complacencia y afirma: “lo que yo quiero no importa, hagámoslo como tú digas”. Se enmascara de violento para decir que el hombre es un lobo para el hombre y, en consecuencia, la vida es una guerra sin cuartel. Habla con gran obediencia y prudencia para acatar las propuestas de la autoridad. Se cree asertivo cuando escala posiciones y se instala en el poder dejando atrás a sus más leales amigos. En ocasiones, diferenciar si la acción surge del amor o del miedo, puede ser más complejo.
Son muchas las personas que en la consulta dicen: “le quiero tanto que no puedo imaginar mi vida lejos de su presencia”. Aunque parece evidente que aquí se habla de amar, la experiencia en que vive esta persona no es amor sino miedo. En principio, de acuerdo con una nuestra historia cultural, el miedo de perder la persona amada es completamente entendible. Pero qué situación más peligrosa y paradójica. El amor se convierte en un riesgo, una fuente de peligro, en una posibilidad de dolor y, sobre todo, puede quitarnos la autonomía sobre nuestra propia vida.
De esa forma peculiar, al buscar vivir el amor nos encontramos cercados por los miedos: el de la pérdida, el de sufrir, el de no ser correspondidos, el de ser subvalorados o utilizados, el de volvernos sumisos en manos del otro hasta perder la identidad. Aunque el objetivo sea el amor, es el miedo el que se convierte en el protagonista principal y organiza, domina y confunde el escenario del afecto, al desconocer lo esencial, es decir, que el amor libera. El miedo, en cambio, subyuga.
Llama la atención la frecuencia con que el amor de los padres habla desde el miedo. Por ejemplo cuando prohíbe a los hijos la exploración de sus propios caminos, en el supuesto de que los padres conocen el peligro que esas decisiones entrañan. El punto es que al decidir que los hijos no pueden enfrentar las dificultades, también se les impide el desarrollo de sus recursos. Aunque sea el cuidado el objetivo de la acción, es el miedo, con todas sus consecuencias limitantes, lo que anima la decisión.
Otras veces, por ejemplo cuando enfrentamos el final de una relación o de un proyecto de vida y nos encontramos inmersos en el dolor, es precisamente la fuerza del amor que existe en fondo de cada ser humano, lo que nos permite seguir avanzando, atravesar la crisis, volver a ver la luz, y sonreír. Aunque el dolor sea lo que aparece, en verdad lo que sostiene la vida en ese momento es el amor.
En la consulta se oye esta afirmación: “yo creí que nunca iba a volver a sentirme bien, pero poco a poco me he ido encontrado con lo que en verdad soy, siento amor frente a mí mismo y a mis circunstancias, siento que la vida vale la pena”.
Para elegir cuál de los dos caminos tomar, lo primero es tener claro cuál es el sentimiento que estamos experimentando. Podemos reconocer que el miedo es lo que nos impulsa cuando se dan, por lo menos, las siguientes condiciones: pensar que algo malo me va pasar, que mis recursos no son suficientes y que no puedo o no tengo a quién pedir ayuda. En esos escenarios, nos paralizamos o transformamos el miedo en agresión y damos una pelea para ganar o perder.
Reconocemos que el amor nos impulsa cuando pensamos que en la vida hay sucesos malos o buenos y que de todos podemos aprender, que nuestros recursos pueden ser suficientes y, si no lo son, podemos recibir ayuda. Es más: que siempre recibimos ayuda, que en verdad nunca estamos solos pero, sobre todo, que frente a los demás también somos compañía, porque formamos parte de una red humana dedicada al cuidado y a la protección. Todos tienen su propia red.
El camino que elegimos, libre y amoroso, o dominado y asustado, dará forma a nuestra vida y a nuestro futuro. Recordemos: nadie vive solo. Entonces con las decisiones que tomemos, por pequeñas que sean, también daremos forma al devenir de la sociedad en que vivimos.
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