miércoles, 27 de febrero de 2013



"No me interesa saber como te ganas la vida. Quiero saber qué añoras  y si te atreves a soñar con unirte al anhelo de tu corazón.
 No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgaras a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
 No me interesa qué planetas estén en cuadratura con tu luna.
Quiero saber si has tocado el centro de tu propio dolor, si te han  abierto  las traiciones de la vida o te has cerrado por miedo a más dolor.
Quiero saber si puedes encontrarte con ese dolor tuyo o mío, sin moverlo ni esconderlo, disminuirlo ni arreglarlo.
 Quiero saber si puedes estar en la alegría, tuya o mía, abandonarte a la danza y dejar   que el éxtasis te inunde hasta la yema  de los dedos, sin advertirnos  que tengamos cuidado, que seamos realistas, que recordemos las limitaciones del ser humano.
 No me interesa si la historia que me cuentas es cierta.  Quiero saber si puedes ser verdadero contigo mismo, si puedes aguantar ser acusado de traición y no traicionar a  tu propia alma.
 Quiero saber si puedes ver belleza aún cuando no sea bonito cada día  y dejar brotar tu vida de la presencia de Dios.
 Quiero saber si puedes vivir con el fracaso y sin embargo pararte al borde de un lago y gritarle a lo plateado de la luna ¡¡ SI !!.
 No me interesa saber dónde vives ni cuánta plata tienes. Quiero saber si puedes levantarte luego de una noche de dolor,  angustia y desespero, exhausto y lastimado hasta los huesos, y arreglar lo que haya que arreglar.
 No me interesa cómo llegaste hasta aquí ni quien eres. Quiero saber si te pararás  conmigo en el centro del fuego y no te asustaras.
No me interesa  saber dónde ni qué o con quien hayas estudiado. Quiero saber qué te sostiene desde adentro cuando todo lo demás se cae.
 Quiero saber si puedes estar sólo contigo  y si te gusta en verdad la compañía que tienes en los momentos vacíos. "

jueves, 11 de octubre de 2012

Inutilidad e importancia del Sufrimiento

El sufrimiento como actitud mental o como herramienta para enfrentar aquellas situaciones de la vida que representan cualquier nivel de dificultad para la persona es totalmente inútil. Fácilmente podemos verificar la queja, más ninguna persona ha logrado solucionar problema alguno sufriendo ante lo que está sucediendo.
EL SUFRIMIENTO NO MODIFICA LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO: La única forma de encontrar soluciones a las dificultades que se presentan en la vida es primero permitir que la mente busque opciones mediante el uso adecuado del pensamiento, el análisis, la meditación y la oración y segundo no admitir que el pensamiento se pose en la causa que genera el sufrimiento sino más bien en aquello que trae paz a la mente por ofrecer posibilidades de solución.
“SI TUS PROBLEMAS TIENEN SOLUCIÓN DE QUÉ TE PREOCUPAS?”: Cuando el problema en cuestión no tiene ninguna posibilidad de solución, lo mejor es apartarlo definitivamente de la mente, aceptando la situación y renunciando a pensar en ello. De lo contrario la mente se obsesiona y entra en un círculo vicioso manteniendo pensamientos de sufrimiento y no aceptación, los cuales consumen inútilmente la Energía Vital y llevan a la persona a caer en la zona de oscuridad mental y en las crisis depresivas.
“SI TUS PROBLEMAS NO TIENEN SOLUCIÓN PARA QUÉ TE PREOCUPAS?”: Por otro lado para aplicar las soluciones encontradas ante las dificultades que ofrece la vida son necesarias las acciones, no los sufrimientos. Solamente las acciones adecuadamente razonadas tienen la posibilidad de influir positivamente sobre las situaciones externas, mientras que el sufrimiento actúa solamente sobre los estados mentales internos generando confusión mental y profundas depresiones.
Como ya vimos que el sufrimiento es absolutamente inútil frente a las dificultades de la vida, podríamos preguntarnos ahora lo siguiente: ¿para qué sirve entonces que exista en el ser humano la capacidad de sufrir?
La respuesta es demasiado sencilla: Todo Cuanto Existe en el Universo Cumple una Importante Función!!
¿Cuál es entonces la Función del Sufrimiento?
El sufrimiento es una herramienta para la Evolución de la Consciencia y cumple tres importantes funciones a saber:
1. EVITAR QUE LA EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA SE DETENGA.
2. MEDIR EL NIVEL DE IGNORANCIA INDIVIDUAL.
3. FACILITAR EL RECONOCIMIENTO DE LA VERDAD.

1. EVITAR QUE LA EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA SE DETENGA: Si no existiera el dolor, el cuerpo físico podría lesionarse y destruirse sin que la persona se diera cuenta de ello. Entonces el dolor cumple la función de proteger al cuerpo físico de que se lesione profundamente y también admite que la persona aprenda a cuidar su cuerpo para evitar padecer de dolor. Así como el dolor es una herramienta para evitar mayores lesiones al cuerpo físico, así también el sufrimiento es una herramienta para evitar que el desarrollo de la conciencia se detenga o que el aprendizaje se prolongue más de lo necesario. Esto significa que el sufrimiento tiene un límite que llamamos la Ley de Saturación, el cual impide que la mente reciba más sufrimiento. Esto facilita que la persona tome la decisión de dejar de sufrir y comience a buscar la información necesaria para lograr su cambio interno a través de la Comprensión y se aleje para siempre del sufrimiento logrando la Paz Interior.
CUANDO TU MENTE SE SATURA DE SUFRIMIENTO YA PUEDES EMPRENDER EL CAMINO DE LA LIBERACIÓN.
2. MEDIR EL NIVEL DE LA IGNORANCIA INDIVIDUAL : Al igual que en un proceso cualquiera de desarrollo social, económico o técnico, es muy importante poder evaluar o medir cada fase de su crecimiento para tener certeza de que el proceso está siendo adecuadamente guiado; así también para los Maestros de la Ley es muy importante medir y evaluar periódicamente el proceso de desarrollo de la conciencia individual ya sea para introducir los correctivos necesarios en el momento oportuno (Ley de Evolución), ya sea para actualizar el proceso en la fase adecuada (Ley de Correspondencia).
El nivel de sufrimiento y de conflictos personales da una medida exacta del estado de ignorancia individual donde a menor nivel de sufrimiento y de conflictos, menor es el nivel de ignorancia y por consiguiente menos procesos de confrontación por vivir le faltan a la persona. Esto permite a los Maestros de Ley determinar con claridad las correspondencias de mayor satisfacción para la persona en cuestión. Es decir, cuando una persona renuncia al sufrimiento se hace correspondiente con situaciones externas de mucha mayor satisfacción y paz.
EL SUFRIMIENTO ES RESULTADO DE LA FALSEDAD. ENTONCES ES FALSO TODO PENSAMIENTO QUE TRAE SUFRIMIENTO A TU MENTE.
3. FACILITAR EL RECONOCIMIENTO DE LA VERDAD: Para poder reconocer la existencia de lo que es la verdad es necesario tener un contraste con lo que no es verdad, es decir, es indispensable comparar lo que ES con lo que NO ES para poder diferenciar claramente la verdad de la falsedad. Este procedimiento es mental, y decimos mental porque la Verdad y la Falsedad están en la mente de la persona y no en los eventos del mundo externo de la materia física. En consecuencia la técnica consiste en que podamos reconocer fácilmente la verdad y la falsedad en los sentimientos que experimentamos frente a las diferentes situaciones o circunstancias de la vida sólo con observar si sufrimos o si estamos en Paz, Aceptación y Valoración (Ley de Amor).
“LA VERDAD OS HARÁ LIBRES”. ENTONCES ES VERDAD TODO PENSAMIENTO QUE DEJA PAZ Y ARMONÍA EN TU MENTE.

sábado, 6 de octubre de 2012

Sugerencias para acallar el diálogo interior

Intente fijar su conciencia en el espacio de los pensamientos, en su entorno, no en ellos. Puede que esto le parezca imposible, pero le aseguro que usted es capaz de hacerlo. Cuando se encuentre en un pensamiento, deslícese por el intervalo que precedió a ese pensamiento y fije su conciencia justo en ese vacío. En su obra “Conciencia Cuántica”, Stephen Wolinsky dice lo siguiente sobre el espacio de los pensamientos: “Experimentar el espacio que hay entre nuestros pensamientos acaba por conducir a la relajación de los límites que colocamos en torno a las cosas, ideas, personas y demás. Y a medida que estos límites se relajan, nuestro contento aumenta”. Ese espacio sin límites que existe entre sus pensamientos es un hueco que se encuentra más allá de sus percepciones físicas y mentales, es allí donde experimenta el éxtasis de la espiritualidad. Cuando, a propósito, fije allí su conciencia, le embargará una abrumadora sensación de contento. Cuando regrese a un pensamiento, lo cual resulta inevitable, no se juzgue. Con suavidad pero firmeza intente volver a deslizarse en el hueco que haya entre ese pensamiento y el siguiente.
• Actividades  como el Tai-chi  o  el Taekwondo no son más que dos de las muchas que disfrutan de popularidad debido a su eficaz combinación de disciplina física y espiritual. Le hacen conocer la concentración, que es otro término para definir el proceso de acallar el diálogo interior y ser uno con la presencia divina.
• Póngase en contacto con un centro de meditación y matricúlese en un curso de introducción. Resulta un magnífico primer paso para hallar la paz interior y acallar el diálogo interno. El propósito de la meditación es el de enseñarle cómo llegar a ese espacio unificado y aprender a superar su resistencia.
• Intente convertir sus actividades en meditaciones. En cualquier momento de estrés, diríjase hacia su interior y deje que la piedrecilla caiga, aunque sea sólo durante unos segundos. Usted puede acallar el diálogo interior en cualquier parte. Esta técnica le puede resultar útil incluso en medio de un partido de tenis. Ese espacio es como el espacio entre los pensamientos. En situaciones como un partido de tenis, usted puede concentrarse merced a la respiración entre golpe y golpe. De esta forma será inmune a las distracciones. Acallar su diálogo interior no tiene por qué ser algo que practique en solitario, en un lugar silencioso. Puede hacerlo en cualquier parte, con independencia de las circunstancias externas.
• Póngase delante de un espejo, mírese directamente a los ojos y diga en voz alta: “Te quiero, te valoro, y sé que hay mucho más en ti que aquello que me devuelve la mirada”. Luego cierre los ojos y repítalo otra vez. Se encontrará con que va más allá de su yo físico y se libera de muchos de sus pensamientos relacionados con demostrar su valor. Usted es un ser precioso en la medida en que es una criatura divina. Punto. No necesita demostrar nada. Así que cualquier pensamiento que sea contrario a esto está impidiéndole llegar a conocer su yo espiritual conectado con la divinidad.
• Cuando tome la decisión de rezar, en lugar de dirigir la oración al exterior y buscar una consideración especial por parte de Dios, realiza un intento de estar en la mente de Dios sobre la que escribió san Pablo en su carta a los Filipenses. En lugar de hacer solicitudes, escuche la voz de Dios que está presente en el centro de su ser. Si está orando por otra persona, haga que su observador se concentre en la energía divina que rodea a esa persona. No permita que sus pensamientos se aparten de esa divina luz curativa. Vea a Dios como su eterna guía divina, siempre a su disposición. Vívalo.
• Imagine un gran reloj cuyo segundero haga una pausa muy leve cada vez que avanza un segundo. Primero, concentre su atención en cada segundo, luego desvíe la atención al espacio existente entre los segundos. O imagínese corriendo entre una gran multitud sin tocar a nadie. Imagine que está corriendo por los huecos que hay entre las personas. Los huecos representan ese espacio existente entre sus pensamientos, espacio que simboliza el Tao. El silencioso e ilimitado vacío interior. Marsha Sinetar, al escribir su obra “Personas corrientes como monjes y místicos”, resumió este proceso de la manera siguiente: “Si las personas corrientes se tomaran el tiempo necesario para volverse hacia su interior, para desarrollarse a sí mismas tal como estamos comentando, su comportamiento, elecciones, actividades, también vendrían motivadas por su interior. Cada acto y elección tendría más significado. Dichos actos auténticos son el resultado de un proceso de conversión que todos podemos experimentar, seamos o no dependientes de una tienda de comestibles, un fracasado escolar, un científico nuclear, o un vago. Este proceso, por fortuna, es el gran igualador, tiene poco que ver con dónde o cómo viva una persona. Todos somos personas corrientes, y todos somos también místicos”.
Tómese un poco de tiempo cada día para volverse hacia su interior y dejar que esa piedrecilla caiga a través de los niveles de su mente hasta que se pose en el espacio abierto a todas las posibilidades. El ruido interior le impide conocer el silencio, que es la voz de Dios.
Usted puede conocer esta tercera clave de acceso a la conciencia superior si está dispuesto a reconocerse como una criatura divina. Su búsqueda espiritual se inicia en los momentos de silencio celestial.
Al reunir la energía espiritual que tiene en los jubilosos momentos de silencio, usted hará que su ego quede relegado. Esta última clave de acceso a la conciencia superior te está aguardando.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Una oportunidad disfrazada

En vez de culpar a otros, debemos reconocer que las dificultades por las que pasamos son el reflejo de nuestra problemática interior. Sabiendo esto, seremos capaces de manejar los problemas desde su raíz, concentrándonos en la causa más que en el efecto.
- Lawrence Williams, Guía Práctica
Repetir una afirmación es dirigir la mente a ese estado de consciencia donde se acepta lo que se desea creer.
- Ernest Holmes, La Ciencia de la Mente
¿Hay alguna persona en tu vida que crees que no puedes soportar un minuto más? ¿Los problemas de tu vida parecen enloquecerte últimamente? ¡Alégrate! Estás a punto de subir un peldaño más en tu crecimiento espiritual!
Esa persona, o ese problema tan difícil no es otra cosa que un escalón que debemos superar. Cuando algo nos molesta tanto, es una señal de que aún creemos que somos mejores que los demás o que hemos olvidado que "la forma de ver el problema, es el problema." Cuando esto me pasa, trato de descubrir en qué forma he contribuido a ello, y de encontrar "el regalo" en la situación. Me asiste recordar el viejo adagio "no hay mal que por bien no venga".
Es buena idea comenzar aceptando el hecho de que estamos irritados. Algunas veces tenemos estas absurdas ideas de que no es espiritual irritarse o enojarse. Todo lo contrario, si permanecemos conscientes y aprovechamos esta oportunidad para conocernos mejor, estos sentimientos funcionarán como catalizadores que nos permitirán transformarnos y crecer. Casi siempre, al tratar con esa persona que nos irrita, o al enfrentar ese problema que nos enloquece, hay un aspecto de nuestra personalidad que no queremos reconocer.
Es bueno tomar esa oportunidad para conocernos mejor, y para analizar aquellos valores nuestros que se sienten amenazados por lo que nos está molestando. Si llegamos a entendernos mejor podremos aceptarnos y aceptar a otros más fácilmente. Recordemos que aceptar a alguien, o algo que nos molesta no significa que estemos de acuerdo con la persona o la acción, sino que ver la divinidad en la persona detrás de su máscara humana. En cuanto a los problemas de la vida, veámoslos simplemente como oportunidades disfrazadas, e invoquemos la Sabiduría Divina para que nos indique el camino a seguir.